​​

Versión Flipbook 

(versión impresa)


Conoce el mapa de

los nuevos distritos

 


Participantes


Eventos


Contacto


Obtén un ejemplar impreso del Diario de los Nuevos Distritos




​​

Si cuentas con información sobre el caso, favor de contactar a la directora de la investigación Paloma Ayala.

info[at]fictitiousnews.site



​​

Más información sobre el proyecto Fictitious News en 

www.palomaayala.com

Ads. - Workshops on Intercultural Management

Ads. - Calacamonía IVD

*Ilustraciones por Futuro Moncada

Editorial por J. González

Como todos sabemos la población del estado ha bautizado como la “ERRE” a la estrategia del gobierno de dividir al estado en lo que llamó distritos, recordemos que la estrategia de comunicación, cuando iniciaron con este programa, hablaba de una “redistritación” escondiendo las verdaderas intenciones de desaparecer a los municipios, así, la gente pensaba que se refería a los distritos electorales y no a una nueva división. El apoyo de la gran mayoría de las Juntas Vecinales a este programa fue sin duda el principal soporte del gobierno.
Las Juntas Vecinales habían adquirido un gran poder sobre los alcaldes a partir de la entrada en vigor de la Ley de Participación Ciudadana en meses pasados, esta ley les dio un poder de decisión que poco a poco creó una identidad propia en cada colonia; los barrios reencontraron sus historias locales al grado de que se volcaron en descubrir todo lo que los unía, es por eso que fue una consecuencia lógica su apoyo masivo a la creación de los distritos pues reafirmaba su poder, no sabían las verdaderas consecuencias. La unión en las colonias, cuyo primer rasgo fue la recuperación de las fiestas parroquiales como signo de identidad – como en La Purísima – y que se transformó incluso en el acuerdo de todos los vecinos de pintar sus casas de un solo color – blanco, como en el caso de San Gilberto – había generado una alegría no vista desde el Fórum de las Culturas del año 2006. El individualismo y la discriminación hacia el “foráneo” tan aceptadas por los regios había encontrado su proyección grupal, recordemos la serie de cámaras de seguridad y cierre de calles que comenzaron a colocar vecinos de la Anáhuac para “blindarse” de los migrantes centroamericanos, coreanos y chinos que debían circular por las vías del tren al no poder acceder a ningún distrito en esa zona. La alegría que significaba estar sólo “entre los nuestros” hizo que en algunos lugares de San Pedro el Chico incluso se diera la regla no escrita de “sólo casarse entre la gente del mismo distrito o pedir autorización de hacerlo con la de uno contiguo”. El poder de las Juntas Vecinales era absoluto al romperse el equilibrio que significaban los municipios, si bien no eran autoridad, al no haber suficientes funcionarios para administrar cada distrito al principio del programa se convirtieron en el poder informal; baste recordar el caso de Esteban San Miguel “El Tío”, personaje de 80 años que controlaba el comercio legal e ilegal en la colonia Azteca y cuyo poder se extendía hasta ser él quien autorizaba quienes se convertían en taxistas o en empujadores.


Los Empujadores
La decisión del gobierno de imponer impuestos para la circulación entre distritos es considerada una traición por parte de las Juntas Vecinales, muchas de ellas aún tenían a sus hijos en escuelas fuera de sus distritos lo que ha significado una sangría económica importante al presupuesto familiar, incluso hay quienes debieron dejar de asistir a sus escuelas y trabajos, pues, no contaban con recursos a raíz de la crisis económica impulsada por el deterioro del comercio tras la decisión de Donald Trump de cancelar el tratado de libre comercio con México. La esperanza de felicidad que se desprendía de las promesas del gobierno ante “La ERRE” hizo que mucha gente invirtiera sus recursos en construir iglesias y escuelas para que las familias no tuvieran que salir del distrito como en el caso de La Primavera, en donde levantaron casi una ciudad en unos cuantos meses. Las protestas comenzaron a surgir en los distritos más pobres, las pancartas con frases como “Estábamos mejor cuando estábamos peor”, “Sólo me queda comida para dos días” ó “Salgamos a la calle antes de que sea tarde” se veían pegadas en los ventanales y hoy pende la amenaza de tomar los cientos de drones con los que se vigilan los límites de cada distrito ante la desorganización en las policías y, si la población no lo ha hecho, es por el sistema de cámaras de cada dron que lo mismo sirve para escaneos aéreos de los autos y descontar en tiempo real de sus cuentas al cruzar límites que para fotografiar desórdenes y enviarlos a la policía en segundos.
Al agudizarse la crisis económica por los impuestos es cuando se da la masiva aparición de los llamados “empujadores”, hombres y mujeres que encontraron en la simple acción de empujar autos apagados para cruzar los límites de cada distrito la manera de ganarse la vida. El sistema de los drones reveló no ser infalible, se basaba en sensores térmicos que detectaban los motores encendidos de los autos, escaneaban las placas y descontaban el impuesto de traslado interdistritos directamente a las cuentas bancarias, la resistencia comenzó cuando los conductores vaciaron sus cuentas bancarias pero entonces el gobierno respondió exigiendo a cada conductor que tuviera siempre fondos disponibles, la pena por no hacerlo es la cancelación del permiso de conducir. La población encontró que bastaba con apagar los motores de los autos y pasar los límites empujándolos: Así nacieron los “empujadores”.
Hoy son miles de personas las que se dedican a ser “empujadores” en todo el estado, es cierto, los de la Diana y los del Cerro de las Mitras para cruzar al distrito Cumbres son los que reciben mayores pagos pero en el resto de la urbe hay una feroz competencia entre “empujadores” locales y migrantes – principalmente centroamericanos y chinos – que está a punto de entrar en una crisis mayúscula al combinarse con la violencia del crimen organizado que aún no hemos podido superar. La solución de nueva cuenta vendrá de la población, las Juntas Vecinales hoy han recordado todas las acciones que ejecutaron para recuperar la paz y ahora están en un proceso de discusión muy amplio para lograr desactivar los conflictos y crear los primeros sindicatos de “empujadores” divididos también por distritos, esta solución está encabezada por una extraña alianza entre una líder “empujadora” hondureña: Bertha Palacios, una líder de Juntas Vecinales del distrito indígena de Paraje San Javier: Natalia Hernández y el líder de taxistas, coreano, JaeWoon Khong.


Tiempos turbulentos pero hay esperanza.​


Versión impresa AQUÍ. 


Monterrey Metrópoli es la primera y única publicación realizada a partir de la redistritación de Monterrey y su área metropolitana en 2016. El futuro de esta publicación es tan incierto como la integración y evolución de esta nueva sociedad.

​Agradecemos a nuestros patrocinadores y al gobierno de Monterrey Metrópoli  por su amable apoyo.

La “ERRE” se vuelve contra los habitantes